Hace quinientos años, unos arquitectos comenzaron a levantar en Hinojosa del Duque su obra más hermosa.
Fueron los Hernán Ruiz, artífices principales de la iglesia de San Juan Bautista.
Es sorprendente el desconocimiento que existe en nuestro pueblo sobre esta ilustre familia de maestros de obras, así se conocía a los arquitectos por entonces. Lo demuestra la ausencia de huellas de su memoria, desde una calle o plaza, una escultura o placa, o haciendo una sencilla pregunta a cualquier ciudadano hinojoseño sobre quienes edificaron su magnífica iglesia. Muchos ignorarán la respuesta. Y si unos personajes merecen ser recordados en nuestro pueblo son estos.
Los arquitectos del majestuoso templo tienen una importancia cada vez más reconocida hasta el punto de que recientes estudios aseguran que, en concreto, el segundo de los Hernán es considerado el arquitecto más importante que ha existido en Andalucía. Así de tajantes se muestran.
Desde luego, si repasamos sólo algunas de las obras que proyectaron, levantaron o donde intervinieron los Hernán Ruiz, quizá no vayan tan descaminados los que así opinan.
El comienzo se sitúa cinco siglos atrás, cuando el conde de Belalcázar, propietario de extensos territorios dentro de los cuales se hallaba nuestro pueblo, decide construir, como muestra de su poderío, una iglesia que fuera conocida no sólo en sus dominios sino en el amplio reino de Castilla. No olvidemos que en esa época Hinojosa era una villa próspera y lugar de paso de la meseta castellana hacia Sevilla, por tanto eran considerables los viajeros que cruzaban por nuestro pueblo.
Para su construcción, el conde llamó a un arquitecto descendiente de ilustres canteros cántabros y que a pesar de su juventud ya destacaba. Era Hernán Ruiz I, conocido como «El Viejo» del que recientes investigaciones aseguran que nació en tierras cordobesas.
Elaboraun proyecto en el primoroso estilo gótico, vigente en aquel tiempo, y comienza a levantar la iglesia de Hinojosa en su hermosa Plaza Mayor. Se plantan los cimientos, se construye el primer cuerpo de la torre y se elevan los pilares de la nave principal.
Con poco más de treinta años Hernán “El Viejo” es nombrado maestro mayor de obras del Obispado de Córdoba, recibiendo el arriesgado encargo de edificar una catedral cristiana en el interior de la Mezquita, el soberbio templo musulmán. Cualquiera que conozca el bellísimo edificio religioso entenderá la tremenda dificultad no sólo de derribar una amplia zona de la mezquita, sino de erigir una catedral en ese espacio. Y que estilos tan dispares encajen lo más armoniosamente posible.
Los años van transcurriendo, el trabajo arquitectónico en la mezquita se alterna con el de la basílica de Hinojosa. «El Viejo» fallece y toma el relevo su hijo, el segundo de los Hernán, conocido como «El Joven» o «El Mozo» para distinguirlo de su ilustre predecesor. Es un muchacho despierto, apasionado… y un auténtico genio, que realizó no sólo obras religiosas sino civiles, hidráulicas, de comunicaciones, creó ingenios para ello, escribió, dibujó y hasta ejerció la docencia.
Bajo su dirección, todo cambia en la iglesia de Hinojosa. Hernán Ruiz II modifica el proyecto de su padre a un estilo distinto: el renacentista, así llamado por recuperar el arte de los antiguos griegos y romanos. Es el arte de moda, los gustos en la nobleza y el clero van cambiando.
En el nuevo estilo eleva los siguientes cuerpos de la Torre, erige la exquisita Capilla Bautismal donde destaca la ventana de «Los Tres Soles», y levanta la espléndida Portada que embellece la plaza hinojoseña y que atrae de modo irresistible la mirada del viajero cuando aparece ante ella. Es la portada más bella en la más bella de las basílicas en muchas leguas a la redonda.
En la Mezquita de Córdoba prosigue los arduos trabajos incorporando aportaciones propias, pero respetando el estilo de su padre para así garantizar el proyecto originario.
Su obra no pasa desapercibida, hasta el punto de que el Obispado de Sevilla, la ciudad más importante del Imperio gracias al comercio con América, lo nombra maestro mayor de obras.
En la catedral sevillana idea y desarrolla otra genialidad: la Giralda, el cuerpo de campanas donde mezcla de modo sublime el estilo de la obra cristiana con el de la soberbia torre musulmana.Interviene en multitud de obras en la ciudad, entre ellas el Hospital de las Cinco Llagas, actual Parlamento Andaluz, entre las más llamativas. No hay espacio para detallar lo realizado en nuestra región, pero sí para entender que su obra en conjunto merece sobradamente el título de arquitecto más notable nacido en Andalucía en los últimos siglos.
Su hijo, el tercero de los Hernán, menos famoso, fue el constructor de la torre de la mezquita cordobesa, basada, según los expertos, en la torre que su abuelo comenzó a erigir en la iglesia de San Juan de Hinojosa. Valga esta breve enumeración para dar fe de la trascendencia de esta extraordinaria familia de arquitectos, pudiendo afirmarse que los maestros de esta saga familiar intervinieron en dos de los tres monumentos más prodigiosos de Andalucía y, por extensión, de España.
En muchos lugares donde trabajaron se les recuerda. En Hinojosa no.
Nuestro pueblo tiene una evidente deuda de gratitud con los Hernán Ruiz, los principales autores de su monumento más notable. A los niños se les debería enseñar que unos hombres, que vivieron al final de la Edad Media, edificaron la iglesia que preside la plaza, y los visitantes obtendrían la respuesta, seguro que orgullosa por parte de cualquier hinojoseño al que preguntaran, sobre quiénes fueron los que levantaron tan bello templo.
En manos de las autoridades queda el reconocimiento, más que merecido, de estos maestros constructores que tanto tuvieron que ver con nuestra obra más preciada.
Eduardo Rodríguez Perea

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